Fármacos sin prescripción médica
Los fármacos sin prescripción médica son los productos accesibles sin receta médica. Permiten aliviar muchos síntomas molestos y curar algunas enfermedades de manera simple y sin los gastos de una consulta médica.
Sin embargo, la revolución de la automedicación de los últimos veinte años, fomentada por la disponibilidad de fármacos seguros y eficaces de venta sin prescripción médica, requiere sentido común y responsabilidad.
Reseña histórica
Hace algún tiempo, muchos fármacos eran accesibles sin prescripción médica. Antes de que existieran los organismos oficiales competentes, casi todo se podía introducir en un frasco y vender como un remedio seguro. El alcohol, la cocaína, la marihuana y el opio eran algunos de los productos que se vendían sin prescripción médica y sin informar a los usuarios. En algunos países la promulgación de leyes específicas otorgó una cierta autoridad al Estado para emitir normas, pero no se determinaron pautas claras sobre qué fármacos se podían vender con o sin prescripción médica.
Por ello se enmendaron leyes para resolver problemas de seguridad y clarificar la diferencia entre fármacos con y sin prescripción médica. Los fármacos con prescripción médica eran compuestos que podían provocar dependencia, ser tóxicos o inseguros para el uso excepto bajo control médico. Cualquier otra sustancia se podía vender sin prescripción médica.
Según leyes posteriores, los fármacos de venta sin prescripción médica debían reunir los requisitos de seguridad y eficacia al mismo tiempo. Sin embargo, lo que sí funciona para un paciente puede no servir para otro. Además, cualquier fármaco puede causar efectos adversos. Algunas personas se refieren a los efectos adversos como efectos secundarios, pero este término no aclara que los efectos adicionales sean, por lo general, indeseados. Sin un sistema organizado que informe de los efectos adversos de los fármacos de venta sin prescripción médica, los organismos oficiales y los fabricantes de fármacos no disponen de medios para conocer su frecuencia y gravedad.
Finalmente, en los últimos años se ha producido un cambio importante: muchos fármacos que se vendían con prescripción médica han pasado a venderse sin receta.
Consideraciones sobre la seguridad
La seguridad es la preocupación principal de los organismos oficiales para determinar si un fármaco accesible sólo con prescripción médica puede pasar a venderse sin receta. Todos los fármacos tienen beneficios y riesgos, es decir, se deben tolerar algunos riesgos si se quieren obtener los beneficios de un fármaco. Sin embargo, se debe definir un grado aceptable de riesgo.
La seguridad de un fármaco de venta sin prescripción médica depende de su uso adecuado. El uso apropiado lo determina con frecuencia el propio consumidor, por lo que cabe un margen de error. Por ejemplo, la mayoría de los dolores de cabeza no son peligrosos, pero en casos excepcionales un dolor de cabeza puede ser una señal de alarma que indique la presencia de un tumor o una hemorragia cerebral. De la misma manera, lo que parece ser acidez de estómago podría ser la alarma de un inminente infarto cardíaco. Por último, debe emplearse el sentido común para determinar si un síntoma o dolencia es leve o requiere atención médica.
Los fabricantes y los organismos oficiales intentan compensar seguridad y eficacia, determinando las dosis apropiadas de los fármacos que se venden sin receta. Cuando se adquieren fármacos sin prescripción médica, se deben leer y seguir las instrucciones con cuidado. Dado que el mismo nombre comercial se puede aplicar a una fórmula de liberación inmediata o a una fórmula de liberación controlada (liberación lenta), se debe comprobar la etiqueta cada vez que se adquiere un producto. No es seguro asumir que la dosis es la misma.
Analgésicos y antiinflamatorios
Los analgésicos de venta sin prescripción médica como la aspirina, el ibuprofeno, el ketoprofeno, el aproximo y el paracetamol (acetaminofén) son seguros si se administran durante períodos breves. Todos, excepto el paracetamol, reducen también la inflamación y están catalogados como fármacos antiinflamatorios no esteroides (AINE). Sus etiquetas aconsejan evitar su uso durante más de 7 a 10 días. Se debe consultar al médico si los síntomas empeoran o no desaparecen.
Aspirina
El analgésico de venta sin prescripción médica más antiguo y barato es la aspirina (ácido acetilsalicílico). La aspirina y otros fármacos antiinflamatorios no esteroideos bloquean la enzima cicloxigenasa, que es crucial para la creación de prostaglandinas. Las prostaglandinas son sustancias similares a las hormonas que alteran el diámetro de los vasos sanguíneos, elevan la temperatura corporal como respuesta a la infección y desempeñan un papel crucial en la coagulación de la sangre, además de otros efectos. La liberación en el organismo de prostaglandinas como respuesta a una lesión (quemadura, rotura, torcedura o distensión muscular) produce inflamación, enrojecimiento e hinchazón.
La aspirina puede también agravar el asma. Los pacientes que sufren de pólipos nasales son propensos a desarrollar asma si toman aspirina. La alergia a la aspirina puede producir erupciones cutáneas o dificultades graves en la respiración. En dosis altas, la aspirina puede causar zumbidos en los oídos.
Los niños y adolescentes que tienen o pueden tener gripe o varicela no deben tomar aspirina porque pueden desarrollar el síndrome de Reye. A pesar de ser poco frecuente, el síndrome de Reye puede tener graves consecuencias, incluso la muerte
Ibuprofeno, ketoprofeno y naproxeno
En algunos países, el ibuprofeno ha sido reclasificado, pasando de fármaco con prescripción médica a fármaco de venta libre, sin prescripción. El ibuprofeno con prescripción médica se presenta en comprimidos de 300, 400, 600 y 800 miligramos; el ibuprofeno sin prescripción sólo está disponible en comprimidos de 200 miligramos.
El ketoprofeno también ha sido aprobado como fármaco sin prescripción médica. El ketoprofeno con prescripción se presenta en cápsulas de 25, 50 y 75 miligramos y en cápsulas de liberación prolongada de 100 miligramos. El ketoprofeno sin prescripción médica sólo está disponible en presentación de 25 miligramos.